La mosca perdida en el cosmos,
deshilachado, de mi comedor.
Busca como el pez de corta memoria
en una pecera redonda,
busca algo que me trascienda
con su su zumbeo que provoca
a la par que me marea.
Cogeré un diario
a modo de arma del asesinato,
y sujeto en la mano
arremeteré contra ella,
el animal sucio y antipático.
Por el pavor de mi mazo
ya por la ventana se ha escapado.
¡Adiós moscardón!
(Suspiro)
¡Maldita sea!
¡Se va una y vienen dos!
Salut!