Éste es un poema de Claudio Rodríguez. Iba a poner uno mío, pero he visto conveniente, para intentar explicarte a qué me refiero, poner este. Lo escribió cuando apenas tenía diecisiete años. Fíjate en el lenguaje tn simple, lo directo que va y lo emocionante que resulta en tu conjunto. Espero haberte aclarado algo.
Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias.
Así amanece el día; así la noche
cierra el gran aposento de sus sombras.
Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados
cada vez a los seres? ¿Qué alta bóveda
los contiene en su amor? ¡Si ya nos llega
y es pronto aún, ya llega a la redonda
a la manera de los vuelos tuyos
y se cierne, y se aleja y, aún remota,
nada hay tan claro como sus impulsos!
Oh, claridad sedienta de una forma,
de una materia para deslumbrarla
quemándose a sí misma al cumplir su obra.
Como yo, como todo lo que espera.
Si tú la luz te la has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada del alba?
Y, sin embargo —esto es un don—, mi boca
espera, y mi alma espera, y tú me esperas,
ebria persecución, claridad sola
mortal como el abrazo de las hoces,
pero abrazo hasta el fin que nunca afloja.
Febrero 21, 2008 a las 10:02 pm
Bonito poema que entristece y da paso a la envidia hacia una persona en edad temprana…Soy consciente que me queda muchísimo que aprender ojalá algún día aprenda.
Salut!
Febrero 21, 2008 a las 11:09 pm
no era mmi intención desanimarte, además, debe ser un aliciente para ti. El caso de este poeta es extraño, tenia un don, porque ya me dirás tú cómo se puede escribir así con diciesiete años. En su vida sólo publicó 5 libros, pero madre mía, que 5 libros.
bueno, me voy a dormir que mañana toca madrugar
un abrazo y sigue leyendo y escribiendo!